En mis primeras semanas como directora ejecutiva de EFF, me he dado cuenta a diario de lo trascendental que es este momento para determinar qué tipo de futuro tendremos.

Estamos en el límite. Lo que cada uno de nosotros decida aportar —con su experiencia, energía y recursos— determinará si nuestro futuro será uno de apertura, seguridad y derechos fundamentales, o uno controlado por el miedo, la vigilancia y el poder centralizado.

Me enorgullece tomar la posta y ayudar a guiar a nuestra comunidad de EFF en este momento crucial de la historia. Y te necesitamos en esta lucha.

Podemos y debemos rechazar la falsa disyuntiva entre innovación y libertades civiles.

En este momento estamos celebrando una importante victoria en la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Chatrie v. United States, que reafirmó nuestro derecho a la privacidad de nuestros datos de ubicación y ayudará a frenar uno de los flancos de la vigilancia gubernamental reforzada. Pero en otro caso, la Corte revocó 90 años de precedentes que limitaban el poder ejecutivo y avaló el despido, por parte del presidente, de la comisionada de la FTC Rebecca Slaughter. El gobierno de Estados Unidos también emitió una directiva alarmante a Anthropic para prohibirle a la empresa dar acceso a su tecnología más reciente a ciudadanos extranjeros, para después revocarla dos semanas más tarde. Y en muchos lugares del mundo avanza legislación que restringe el acceso a las redes sociales.

Cada titular es distinto, pero todos cuentan una misma historia: muchas de las amenazas que antes parecían hipotéticas hoy son realidad, y el trabajo de EFF para asegurar que la tecnología esté al servicio de los derechos, la justicia, la libertad y la innovación para todas las personas nunca ha sido tan importante. Los gobiernos y las grandes corporaciones cuentan hoy con capacidades de vigilancia que hace apenas unos años eran inimaginables. Concentraciones de poder cada vez mayores están moldeando el discurso, la creatividad, los mercados y las instituciones democráticas. Los gobiernos buscan cada vez más controlar internet y la capacidad de las personas para acceder a información y comunicarse libremente. El trabajo de nuestra comunidad es fundamental para el futuro de nuestros países, nuestros medios de vida y, literalmente, nuestras vidas.

También tengo presente que Estados Unidos celebró la semana pasada su 250.º aniversario y que esta semana EFF cumple 36 años. Los aniversarios, como los cambios de liderazgo, invitan de forma natural a la reflexión sobre dónde nos encontramos en la historia y nos desafían a mirar hacia adelante. ¿Qué significa que una democracia, fundada en la era analógica, logre sobrevivir en el mundo digital?

Es también una oportunidad para preguntarnos cómo podemos fortalecer aún más a nuestra comunidad de EFF, de modo que podamos sumar a más personas a este trabajo de asegurar que la tecnología esté al servicio de todos.

Comencé mi carrera en el trabajo de interés público en Silicon Valley, en el auge de las empresas puntocom de los años noventa, en algunos de los primeros programas sin fines de lucro de la “brecha digital”, que daban a las comunidades acceso a computadoras e internet, porque siempre he creído en el poder de la tecnología para crear mayores oportunidades para todos, no solo ganancias para unos pocos. He dedicado mi carrera a la tecnología de interés público porque me impulsa el deseo de ver, en vida, cómo se cumple la promesa de la tecnología, y no existe otra organización en el mundo con más capacidad que EFF para estar a la altura de este momento y construir un futuro en el que la tecnología realmente funcione para las personas.

Estos son tiempos peligrosos. También es un momento de posibilidades extraordinarias. El futuro de la inteligencia artificial todavía no está escrito, y podemos trabajar juntos para encaminarlo bien. Podemos lograr que nuestras leyes respondan a las necesidades de la era digital actual. Podemos construir tecnologías que empoderen a las comunidades en lugar de marginarlas.

El futuro que queremos y necesitamos lo construirán personas y movimientos que trabajen juntos para asegurar que la tecnología empodere en lugar de oprimir.

Para mí, este trabajo empieza por reconocer que los derechos digitales no son un tema de política aislado. Debemos luchar y ganar en el terreno digital para poder organizarnos, expresarnos con libertad, acceder a servicios de salud, encontrar empleo, recibir educación y participar plenamente en la vida democrática. Podemos y debemos rechazar la falsa disyuntiva entre innovación y libertades civiles, y construir poder entre distintos movimientos para asegurar que la tecnología realmente funcione para las personas.

Este es precisamente el desafío para el que se creó EFF. Cuando se fundó EFF en 1990, la World Wide Web todavía no existía, los teléfonos celulares tenían el tamaño de un ladrillo, y quienes fundaron EFF comprendieron algo notablemente adelantado a su época: que la tecnología y las libertades civiles se volverían inseparables.

Hoy todos llevamos vidas digitales, y los temas de derechos digitales en los que EFF ha trabajado desde 1990 se han convertido en asuntos cotidianos en todo el mundo. Quienes fundaron EFF entendieron que la forma en que se construye, desarrolla, usa y controla la tecnología está profundamente entrelazada con los derechos, la justicia, la libertad y la democracia.

La combinación única que tiene EFF de abogados, activistas y tecnólogos de interés público de primer nivel impulsa el cambio de manera simultánea en los tribunales, las legislaturas, las empresas y nuestras comunidades, y desmonta las falsas disyuntivas. Este enfoque integrado e interseccional, respaldado por un profundo conocimiento legal, político y técnico, es una pieza clave para enfrentar y vencer a algunas de las fuerzas más poderosas del mundo: tanto gobiernos como empresas que valen billones de dólares.

Nosotros defendemos a las personas frente a la recolección ilegal de datos por parte del gobierno y cuestionamos la vigilancia por placas vehiculares y reconocimiento facial en nuestras comunidades. Le damos forma a las leyes y políticas sobre inteligencia artificial para proteger las libertades civiles y apoyar la creatividad y la innovación. Presionamos a las empresas para que fortalezcan el cifrado, luchamos para garantizar que tengas derecho a ser dueño de lo que compras, y construimos herramientas tecnológicas de interés público, como Privacy Badger y Certbot, en las que millones de personas confían todos los días.

Este trabajo importa porque, al final, todo responde a la misma pregunta: ¿la tecnología nos va a empoderar o nos va a controlar?

Mirando hacia adelante, hay grandes batallas en el horizonte. Debemos:

  • Enfrentar sistemas de vigilancia gubernamental y corporativa cada vez más sofisticados, que ponen en riesgo nuestros derechos, la democracia, la seguridad y la protección de las personas
  • Preservar el cifrado sólido y el anonimato en línea
  • Asegurar que la inteligencia artificial se desarrolle y se use de manera que respete los derechos fundamentales y beneficie a quienes la construyen, la usan y se ven afectados por ella
  • Hacer frente a las concentraciones de poder que limitan el acceso a nuevas formas de creatividad, y defender el derecho de las y los desarrolladores a construir e innovar

Para enfrentar estos desafíos, no basta con recurrir a las poderosas herramientas de los litigios exitosos, las intervenciones inteligentes en materia de políticas públicas y las tecnologías de interés público. También debemos construir un movimiento más amplio que reconozca que las luchas en el terreno digital forman parte integral de todas nuestras luchas por los derechos y la justicia: desde los derechos civiles y los derechos de las personas migrantes, hasta los derechos reproductivos, los derechos de las personas con discapacidad, los derechos LGBTQ+, los derechos laborales, la justicia económica y mucho más. Juntos, nuestra comunidad de EFF puede ayudar a ampliar la conversación pública sobre el papel de la tecnología en la sociedad y seguir construyendo el poder colectivo necesario para dar forma al futuro, en lugar de solo reaccionar ante él.

Me he puesto manos a la obra de inmediato, trabajando junto al extraordinario equipo y la junta directiva de EFF, y comenzando a conocer a muchas personas de nuestra amplia comunidad. Cada conversación ha reafirmado mi confianza en que nuestra comunidad está más que preparada para lo que viene. Espero conocer a más personas en mi primer encuentro en vivo de EFFecting Change el 12 de agosto, junto con Cory Doctorow, y espero que esta conversación sea apenas el comienzo de nuevas formas de trabajar juntos. Estén atentos a más eventos presenciales conmigo por distintas partes del país durante este otoño.

Mientras celebramos el aniversario de EFF, me llena de energía pensar en todas las oportunidades que tenemos por delante para seguir construyendo sobre la sólida base de EFF y hacerla aún más fuerte. Y te necesitamos, a ti y a muchas otras personas, en esta lucha. Por favor, renueva tu membresía, conviértete en donante mensual recurrente, y date la oportunidad de sumar a alguien nuevo a EFF regalándole una membresía de regalo.

Todo lo que logramos —cada demanda, cada victoria en materia de políticas, cada herramienta tecnológica de interés público, cada campaña— es posible porque personas como tú se comprometen a asegurar que la tecnología fortalezca la libertad, la privacidad, la creatividad y las oportunidades para todas las personas.

El futuro que queremos y necesitamos lo construirán personas y movimientos que trabajen juntos para asegurar que la tecnología empodere en lugar de oprimir.

Construyamos juntos ese futuro.